domingo, 6 de noviembre de 2011

(resumen )Ludwing Feuerbach y el fin de la filosofia clasica alemana muy util en la materia de (teoria general del estado)

resumen del libro de Ludwing Feuerbach y el fin de la filosofia clasica alemana.
CAPÍTULO I

Engels afirma que la revolución filosófica en Alemania S. XIX y Francia S. XIII fue el preludio de su revolución política. Sin  embargo, cuan distintos  son la una  de la otra. Los ilustrados franceses se opusieron a  la ciencia oficial, la  iglesia y el Estado; por el contrario los ilustrados y políticos de turno alemanes defendieron las tesis de Hegel: “todo lo real es racional y todo lo racional es real”…“la realidad, al desplegarse, se revela como  necesidad”.
                            
·         Algo es  real, porque existe.
·         Algo  existe, porque es necesario.
·         Algo es real, porque es  necesario.

Si aplicamos esta tesis al Estado prusiano tenemos:

·         El Estado es real o racional, porque  existe.
·         El  Estado existe, porque es necesario.
·         El Estado es  real, porque es necesario.

No obstante si el Estado es defectuoso y sigue existiendo, eso se debe  a lo malos que son sus súbditos.
         
   Monarquía francesa        Revolución francesa
     irreal o irracional              real o racional 
      /: No necesario                /: Sí  necesario

El cambio es pacífico, si lo viejo se resigna a morir sin luchar o por el contrario es violento, si  se opone a esta necesidad. La tesis de  Hegel  se  resuelve en su antítesis: todo  lo que  existe  merece perecer, es  decir, es un proceso ininterrumpido de devenir y perecer en ascenso sin fin, de lo inferior a lo superior…el conservadurismo es relativo, el carácter revolucionario es absoluto. De ahí que el  sistema de Hegel entre en contradicción son su método dialéctico, con ello el lado revolucionario de esta filosofía queda  asfixiado.

Con Hegel termina la filosofía  en general, porque: 1) en su sistema se resume  toda  la trayectoria de las ideas, 2) nos traza el camino para salir de los sistemas e ir al conocimiento positivo y real del mundo.

En la Alemania del siglo XIX habían dos cosas que tienen importancia  práctica: la religión y la política. En ese contexto la escuela de los jóvenes hegelianos se presentan como la filosofía de la burguesía radical ascendente. Sin embargo la política era un asunto complejo, por eso las  reflexiones  se dirigían  contra  la religión. Es  así, que  los  jóvenes hegelianos  se  vieron en la necesidad de apoyarse en el materialismo anglo-francés para luchar contra la religión. Sin embargo, entraron en conflicto con su sistema.

                                 
 CAPÍTULO II


El gran problema cardinal de la filosofía, en particular la moderna, es el problema  de la relación entre el pensar  y el ser. Los filósofos se dividían en dos grandes  campos según como contestaran a la  pregunta cardinal. Los que afirmaban el carácter primario del espíritu frente a la naturaleza formaban  el campo del idealismo. Los otros que defendían a la naturaleza como lo primario, figuran en las diversas escuelas del materialismo. El problema cardinal encierra otros aspectos, a saber: ¿podemos formarnos una imagen refleja exacta  de la realidad? Para Hegel, si es posible pero hay otros filósofos que  niegan  la posibilidad de conocer el mundo, entre  ellos  tenemos a  Hume y a Kant.

La refutación más contundente a estas extravagancias filosóficas es la práctica, o sea el experimento y la industria. Si podemos reproducir un  proceso natural, creando las mismas condiciones y  además  lo ponemos  al servicio de  nuestros propios  fines,  con ello la cosa en sí de Kant se convirtió  en una cosa  para nosotros. Lo que impulsa el desarrollo de  la filosofía son los progresos de la ciencia natural y de la industria, De ahí que tanto el idealismo como el materialismo recorren  una serie de fases. Cada descubrimiento operado en el campo de las ciencias naturales, les obliga a cambiar de forma.

 El materialismo del siglo pasado presenta dos limitaciones: 1) era mecánico por que la  mecánica de la gravedad había alcanzado un gran desarrollo, 2) era incapaz de concebir el mundo como un proceso, es decir, como  materia  sujeta al  desarrollo histórico.

Starcke busca el idealismo  de  Feuerabac en un concepto equivocado: 1) para el autor, el idealismo significa búsqueda de fines o ideales éticos, 2) el hecho de que un hombre se deje  llevar  por  factores ideales lo convierte en idealista, entonces  todo  hombre  seria idealista, 3) la creencia de que la humanidad progresa no se  debe  a la  antítesis  entre materialismo e  idealismo, 4) el filisteo  entiende por  materialismo, la glotonería  la  borrachera, la codicia, el placer de la  carne, la vida  regalona la avaricia y por idealismo, la fe  en la virtud,  en  amor al prójimo,  en un  mundo mejor.
                                     
                                        
CAPÍTULO III   

Feuerbach no  pretende  en modo  alguno acabar con la religión; lo  que el quiere es perfeccionarla. La religión es para feuerbach, la relación sentimental de hombre a hombre, es el amor entre el Yo y el Tú que culmina en el acto sexual como formas suprema de realización.
 La palabra religión viene de religare  y  significa, originariamente, unión. Por tanto, toda unión de dos seres humanos es una religión. Estos malabarismos etimológicos son el último recurso de la filosofía idealista.
En la historia de la sociedad los agentes son todos hombres dotados  de conciencia, que actúan movidos  por la reflexión o la pasión, persiguiendo  determinados fines.
El antiguo materialismo interpreta la historia de modo esencialmente pragmático, es  decir  enjuicia  todo  con  arreglo  a los  móviles  de los  actos;  clasifica  los  hombres que  actúan en la historia como buenos  y  malos,  y  luego comprueba  que  los  buenos son  los  engañados , y  los  malos  los  vencedores.
La  inconsecuencia  del viejo materialismo no  estriba  en admitir   móviles  ideales, sino en no remontarse, partiendo de ellos, hasta sus causas  determinantes. Por tanto si se quiere  investigar   las fuerzas  motrices  por  los  que actúan los  hombres  en la  historia, no habrá que fijarse tanto en los  móviles de hombres  aislados, por muy  relevantes que sean.
Todo  lo  que  mueve  a los hombres  tiene  que  pasar  necesariamente  por  sus cabezas, pero  la  forma  que  adopte  dentro  de ellas  depende de las  circunstancias.
La afirmación  de que  los  periodos de la humanidad solo se distinguen unos de otros por  los  cambios religiosos es absolutamente falsa. Los  grandes virajes históricos solo han ido  acompañados  de  cambios  religiosos en lo que se refiere a tres religiones universales que han  existido  hasta  hoy:  el budismo, el cristianismo y  el  islamismo.
Las  antiguas  religiones tribales  y nacionales no tenían carácter  proselitista  y perdían   toda su fuerza de resistencia en  cuanto  desaparecía la independencia de las tribus  y de  los pueblos que las profesaban.
La única religión que feuerbach investiga  seriamente  es  el cristianismo, la  religión universal del occidente, basada en el monoteísmo. Feuerbach demuestra que  el Dios  de los cristianos  no es más que la imagen  refleja del hombre. Resumiendo. La teoría moral de feuerbach le pasa lo que a todas sus predecesoras.  Esta calculada para  todos los tiempos, todos los pueblos, y todas  las latitudes; razón   por  la cual no es aplicable nunca.  Tan impotente  frente a la  realidad como el imperativo categórico de Kant. La verdad es que cada clase y cada profesión tienen su propia moral. El desarrollo de las  posiciones feuerbachianas, superando a Feuerbach, fue iniciado por Marx  en el año 1845, con La sagrada  familia.
                            
                   
 CAPÍTULO IV

Strauss, Bauer, Stirner, Feuerbach, eran todos, retoños de la filosofía hegeliana. Feuerbach  era  el único que  importaba  como filósofo y a pesar de ello se quedó a  mitad de camino, por abajo era materialista por arriba  idealista; no venció críticamente a Hegel, sino  que se limito a echarlo a un  lado como inservible. Pero de la descomposición  de la  escuela  hegeliana  brotó otra  corriente, la  única que  ha dado  verdaderos  frutos  y  esta  asociada al nombre de Marx.

Esta corriente se  separó  de de la filosofía idealista de hegel replegándose sobre  la posición materialista que se tomaba en serio. Es decir concebía el mundo como naturaleza e historia. Marx se  agarraba de su lado revolucionario, el método dialéctico. Pero  bajo su  forma el método dialéctico era inservible. Nosotros retornamos  a las  posiciones  materialistas y volvimos  a ver  en los  conceptos de  nuestro  cerebro las  imágenes  de los  objetos reales, en vez  de considerar a  estos  como imágenes de tal o cual fase del concepto absoluto.

Con esto  la  dialéctica  quedaba  reducida  a  la  ciencia  de  las  leyes más generales del  movimiento,  tanto  del  mundo  exterior como  el  del pensamiento  humano. Pero con esto la  propia  dialéctica del concepto  se convertía  simplemente  en el  reflejo  conciente  del movimiento   dialéctico  del mundo real, lo  que  equivalía  a poner la dialéctica   hegeliana  cabeza  abajo; o mejor dicho, a  invertir  la dialéctica, que estaba cabeza abajo, poniéndola de pie.  Con  esto se  volvía  a poner de pie la gran idea de que  el  mundo no puede concebirse  como  un  conjunto de objetos terminados, sino  como  un conjunto de procesos. En efecto, es hasta el fines del siglo pasado que las ciencias naturales  fueron esencialmente  colectoras, ciencias de objetos, en nuestro siglo son  ciencias ordenadoras, ciencias que  estudias  procesos, el origen, el desarrollo y la concatenación que hace de estos procesos naturales un gran todo.

Hay sobre todo  tres  grandes descubrimientos  que han dado  impulso a  nuestros  conocimientos acerca  de  la  concatenación de los  procesos naturales: 1) el descubrimiento de la célula, 2) la  transformación  de la  energía, 3) la  prueba de que  los  productos orgánicos son el resultado de un largo proceso de evolución. Gracias a estos  descubrimientos tenemos una  visión de conjunto de la  concatenación de la naturaleza bajo una  forma sistemática que   es aplicable igualmente a la historia  de  la  sociedad. Aquí  al igual que en el campo de la naturaleza, había que acabar con las concatenaciones falsas descubriendo las reales y verdaderas.

En  la historia  moderna, al menos,  queda demostrado  que  todas  las  luchas  políticas  son  luchas de clase  y  que  todas  las  luchas  de emancipación   de  clases, pese a su   inevitable forma política giran  en último  término, en torno a la  emancipación económica . Por  lo tanto  aquí por  lo menos  el Estado es el elemento subalterno, y la sociedad  civil, el reino de las relaciones  económicas el elemento decisivo. La idea  tradicional  a la  que  Hegel rindió culto,   veía  en el Estado el elemento determinante, y en la sociedad civil el elemento condicionado por aquel. Y las apariencias hacen creerlo así. Si nos  detenemos a indagar  esto  veremos  que  en la historia  moderna  la  voluntada del Estado obedece en general, a las  necesidades  variables  de la sociedad civil, a la  supremacía de tal o cual clase,  y en última  instancia,  al desarrollo de  las  fuerzas productivas.

En el Estado toma cuerpo el primer poder ideológico sobre los hombres. La  sociedad  crea  un órgano  para defensa  de sus intereses comunes  frente  a los  ataques de dentro  y de fuera. Pero apenas creado se independiza de  la sociedad, tanto más cuanto más se va convirtiendo en un órgano de una determinada clase. Todo el período  del Renacimiento, desde mediados  del siglo XV, fue  en esencia  un producto  de las  ciudades  y por  tanto de la pequeña  burguesía, lo mismo cabe decir  de la filosofía,  desde entonces  renaciente; su contenido era la expresión filosófica de las ideas  correspondientes al proceso de desarrollo  de la pequeña  y  mediana burguesía hacia la gran burguesía. Las anteriores  consideraciones no pretenden  ser  más  que  un  bosquejo  general  de la  interpretación marxista de la historia;  a lo sumo unos  cuantos ejemplo para ilustrar. Ahora ya no se trata de sacar de la cabeza las concatenaciones de  las cosas, sino de  descubrirlas  en los  mismos  hechos.
                                                      
BIBLIOGRAFIA
Enciclopedia Temática: "Los Sistemas Económicos". Editorial Richards, S.A.,
Panamá, 1966. Tomo 7, pp. 464-485.

Enciclopedia Temática: "Reinados de Federico Guillermo II y Federico Guillermo IV de
Prusia". Editorial Richards, S.A. Panamá, 1966, Tomo 10, pp. 55, 56, 59, 71, 101.

RIUS, Marx para Principiantes, Ediciones de Cultura Popular, México 1972.
Roll, Eric: "Historia de las Doctrinas Económicas". Editorial Fondo de Cultura
Económica, México. Edición 6ª, 1967, pp. 231-273.

Tenbrock, Robert Hermann: "Historia de Alemania". Editorial Hueber Schönningh,
Alemania. Edición 1, 1968, pp. 181-246.

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