resumen del libro de Ludwing Feuerbach y el fin de la filosofia clasica alemana.
CAPÍTULO I
Engels afirma que la revolución filosófica en Alemania S. XIX y Francia S. XIII fue el preludio de su revolución política. Sin embargo, cuan distintos son la una de la otra. Los ilustrados franceses se opusieron a la ciencia oficial, la iglesia y el Estado; por el contrario los ilustrados y políticos de turno alemanes defendieron las tesis de Hegel: “todo lo real es racional y todo lo racional es real”…“la realidad, al desplegarse, se revela como necesidad”.
· Algo es real, porque existe.
· Algo existe, porque es necesario.
· Algo es real, porque es necesario.
Si aplicamos esta tesis al Estado prusiano tenemos:
· El Estado es real o racional, porque existe.
· El Estado existe, porque es necesario.
· El Estado es real, porque es necesario.
No obstante si el Estado es defectuoso y sigue existiendo, eso se debe a lo malos que son sus súbditos.
Monarquía francesa Revolución francesa
irreal o irracional real o racional
/: No necesario /: Sí necesario
El cambio es pacífico, si lo viejo se resigna a morir sin luchar o por el contrario es violento, si se opone a esta necesidad. La tesis de Hegel se resuelve en su antítesis: todo lo que existe merece perecer, es decir, es un proceso ininterrumpido de devenir y perecer en ascenso sin fin, de lo inferior a lo superior…el conservadurismo es relativo, el carácter revolucionario es absoluto. De ahí que el sistema de Hegel entre en contradicción son su método dialéctico, con ello el lado revolucionario de esta filosofía queda asfixiado.
Con Hegel termina la filosofía en general, porque: 1) en su sistema se resume toda la trayectoria de las ideas, 2) nos traza el camino para salir de los sistemas e ir al conocimiento positivo y real del mundo.
En la Alemania del siglo XIX habían dos cosas que tienen importancia práctica: la religión y la política. En ese contexto la escuela de los jóvenes hegelianos se presentan como la filosofía de la burguesía radical ascendente. Sin embargo la política era un asunto complejo, por eso las reflexiones se dirigían contra la religión. Es así, que los jóvenes hegelianos se vieron en la necesidad de apoyarse en el materialismo anglo-francés para luchar contra la religión. Sin embargo, entraron en conflicto con su sistema.
CAPÍTULO II
El gran problema cardinal de la filosofía, en particular la moderna, es el problema de la relación entre el pensar y el ser. Los filósofos se dividían en dos grandes campos según como contestaran a la pregunta cardinal. Los que afirmaban el carácter primario del espíritu frente a la naturaleza formaban el campo del idealismo. Los otros que defendían a la naturaleza como lo primario, figuran en las diversas escuelas del materialismo. El problema cardinal encierra otros aspectos, a saber: ¿podemos formarnos una imagen refleja exacta de la realidad? Para Hegel, si es posible pero hay otros filósofos que niegan la posibilidad de conocer el mundo, entre ellos tenemos a Hume y a Kant.
La refutación más contundente a estas extravagancias filosóficas es la práctica, o sea el experimento y la industria. Si podemos reproducir un proceso natural, creando las mismas condiciones y además lo ponemos al servicio de nuestros propios fines, con ello la cosa en sí de Kant se convirtió en una cosa para nosotros. Lo que impulsa el desarrollo de la filosofía son los progresos de la ciencia natural y de la industria, De ahí que tanto el idealismo como el materialismo recorren una serie de fases. Cada descubrimiento operado en el campo de las ciencias naturales, les obliga a cambiar de forma.
El materialismo del siglo pasado presenta dos limitaciones: 1) era mecánico por que la mecánica de la gravedad había alcanzado un gran desarrollo, 2) era incapaz de concebir el mundo como un proceso, es decir, como materia sujeta al desarrollo histórico.
Starcke busca el idealismo de Feuerabac en un concepto equivocado: 1) para el autor, el idealismo significa búsqueda de fines o ideales éticos, 2) el hecho de que un hombre se deje llevar por factores ideales lo convierte en idealista, entonces todo hombre seria idealista, 3) la creencia de que la humanidad progresa no se debe a la antítesis entre materialismo e idealismo, 4) el filisteo entiende por materialismo, la glotonería la borrachera, la codicia, el placer de la carne, la vida regalona la avaricia y por idealismo, la fe en la virtud, en amor al prójimo, en un mundo mejor.
CAPÍTULO III
Feuerbach no pretende en modo alguno acabar con la religión; lo que el quiere es perfeccionarla. La religión es para feuerbach, la relación sentimental de hombre a hombre, es el amor entre el Yo y el Tú que culmina en el acto sexual como formas suprema de realización.
La palabra religión viene de religare y significa, originariamente, unión. Por tanto, toda unión de dos seres humanos es una religión. Estos malabarismos etimológicos son el último recurso de la filosofía idealista.
En la historia de la sociedad los agentes son todos hombres dotados de conciencia, que actúan movidos por la reflexión o la pasión, persiguiendo determinados fines.
El antiguo materialismo interpreta la historia de modo esencialmente pragmático, es decir enjuicia todo con arreglo a los móviles de los actos; clasifica los hombres que actúan en la historia como buenos y malos, y luego comprueba que los buenos son los engañados , y los malos los vencedores.
La inconsecuencia del viejo materialismo no estriba en admitir móviles ideales, sino en no remontarse, partiendo de ellos, hasta sus causas determinantes. Por tanto si se quiere investigar las fuerzas motrices por los que actúan los hombres en la historia, no habrá que fijarse tanto en los móviles de hombres aislados, por muy relevantes que sean.
Todo lo que mueve a los hombres tiene que pasar necesariamente por sus cabezas, pero la forma que adopte dentro de ellas depende de las circunstancias.
La afirmación de que los periodos de la humanidad solo se distinguen unos de otros por los cambios religiosos es absolutamente falsa. Los grandes virajes históricos solo han ido acompañados de cambios religiosos en lo que se refiere a tres religiones universales que han existido hasta hoy: el budismo, el cristianismo y el islamismo.
La afirmación de que los periodos de la humanidad solo se distinguen unos de otros por los cambios religiosos es absolutamente falsa. Los grandes virajes históricos solo han ido acompañados de cambios religiosos en lo que se refiere a tres religiones universales que han existido hasta hoy: el budismo, el cristianismo y el islamismo.
Las antiguas religiones tribales y nacionales no tenían carácter proselitista y perdían toda su fuerza de resistencia en cuanto desaparecía la independencia de las tribus y de los pueblos que las profesaban.
La única religión que feuerbach investiga seriamente es el cristianismo, la religión universal del occidente, basada en el monoteísmo. Feuerbach demuestra que el Dios de los cristianos no es más que la imagen refleja del hombre. Resumiendo. La teoría moral de feuerbach le pasa lo que a todas sus predecesoras. Esta calculada para todos los tiempos, todos los pueblos, y todas las latitudes; razón por la cual no es aplicable nunca. Tan impotente frente a la realidad como el imperativo categórico de Kant. La verdad es que cada clase y cada profesión tienen su propia moral. El desarrollo de las posiciones feuerbachianas, superando a Feuerbach, fue iniciado por Marx en el año 1845, con La sagrada familia.
CAPÍTULO IV
Strauss, Bauer, Stirner, Feuerbach, eran todos, retoños de la filosofía hegeliana. Feuerbach era el único que importaba como filósofo y a pesar de ello se quedó a mitad de camino, por abajo era materialista por arriba idealista; no venció críticamente a Hegel, sino que se limito a echarlo a un lado como inservible. Pero de la descomposición de la escuela hegeliana brotó otra corriente, la única que ha dado verdaderos frutos y esta asociada al nombre de Marx.
Esta corriente se separó de de la filosofía idealista de hegel replegándose sobre la posición materialista que se tomaba en serio. Es decir concebía el mundo como naturaleza e historia. Marx se agarraba de su lado revolucionario, el método dialéctico. Pero bajo su forma el método dialéctico era inservible. Nosotros retornamos a las posiciones materialistas y volvimos a ver en los conceptos de nuestro cerebro las imágenes de los objetos reales, en vez de considerar a estos como imágenes de tal o cual fase del concepto absoluto.
Con esto la dialéctica quedaba reducida a la ciencia de las leyes más generales del movimiento, tanto del mundo exterior como el del pensamiento humano. Pero con esto la propia dialéctica del concepto se convertía simplemente en el reflejo conciente del movimiento dialéctico del mundo real, lo que equivalía a poner la dialéctica hegeliana cabeza abajo; o mejor dicho, a invertir la dialéctica, que estaba cabeza abajo, poniéndola de pie. Con esto se volvía a poner de pie la gran idea de que el mundo no puede concebirse como un conjunto de objetos terminados, sino como un conjunto de procesos. En efecto, es hasta el fines del siglo pasado que las ciencias naturales fueron esencialmente colectoras, ciencias de objetos, en nuestro siglo son ciencias ordenadoras, ciencias que estudias procesos, el origen, el desarrollo y la concatenación que hace de estos procesos naturales un gran todo.
Hay sobre todo tres grandes descubrimientos que han dado impulso a nuestros conocimientos acerca de la concatenación de los procesos naturales: 1) el descubrimiento de la célula, 2) la transformación de la energía, 3) la prueba de que los productos orgánicos son el resultado de un largo proceso de evolución. Gracias a estos descubrimientos tenemos una visión de conjunto de la concatenación de la naturaleza bajo una forma sistemática que es aplicable igualmente a la historia de la sociedad. Aquí al igual que en el campo de la naturaleza, había que acabar con las concatenaciones falsas descubriendo las reales y verdaderas.
En la historia moderna, al menos, queda demostrado que todas las luchas políticas son luchas de clase y que todas las luchas de emancipación de clases, pese a su inevitable forma política giran en último término, en torno a la emancipación económica . Por lo tanto aquí por lo menos el Estado es el elemento subalterno, y la sociedad civil, el reino de las relaciones económicas el elemento decisivo. La idea tradicional a la que Hegel rindió culto, veía en el Estado el elemento determinante, y en la sociedad civil el elemento condicionado por aquel. Y las apariencias hacen creerlo así. Si nos detenemos a indagar esto veremos que en la historia moderna la voluntada del Estado obedece en general, a las necesidades variables de la sociedad civil, a la supremacía de tal o cual clase, y en última instancia, al desarrollo de las fuerzas productivas.
En el Estado toma cuerpo el primer poder ideológico sobre los hombres. La sociedad crea un órgano para defensa de sus intereses comunes frente a los ataques de dentro y de fuera. Pero apenas creado se independiza de la sociedad, tanto más cuanto más se va convirtiendo en un órgano de una determinada clase. Todo el período del Renacimiento, desde mediados del siglo XV, fue en esencia un producto de las ciudades y por tanto de la pequeña burguesía, lo mismo cabe decir de la filosofía, desde entonces renaciente; su contenido era la expresión filosófica de las ideas correspondientes al proceso de desarrollo de la pequeña y mediana burguesía hacia la gran burguesía. Las anteriores consideraciones no pretenden ser más que un bosquejo general de la interpretación marxista de la historia; a lo sumo unos cuantos ejemplo para ilustrar. Ahora ya no se trata de sacar de la cabeza las concatenaciones de las cosas, sino de descubrirlas en los mismos hechos.
Enciclopedia Temática: "Reinados de Federico Guillermo II y Federico Guillermo IV de
Prusia". Editorial Richards, S.A. Panamá, 1966, Tomo 10, pp. 55, 56, 59, 71, 101.
RIUS, Marx para Principiantes, Ediciones de Cultura Popular, México 1972.
Roll, Eric: "Historia de las Doctrinas Económicas". Editorial Fondo de Cultura
Económica, México. Edición 6ª, 1967, pp. 231-273.
Tenbrock, Robert Hermann: "Historia de Alemania". Editorial Hueber Schönningh,
Alemania. Edición 1, 1968, pp. 181-246.
BIBLIOGRAFIA
Enciclopedia Temática: "Los Sistemas Económicos". Editorial Richards, S.A.,
Panamá, 1966. Tomo 7, pp. 464-485.
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